Mirando a mis miedos a la cara

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Foto by Manuel Morillo (@fotosyemocion)

El corazón en la garganta, la boca seca, el estómago encogido, y eso por no hablar de los pelos de punta o de las palabras que no terminan de salir… y como no, los problemas recurrentes con el control de esfínteres.

Cada vez que he comenzado un nuevo proyecto en mi vida, o he cerrado, pero sobre todo, he abierto una nueva etapa, he sentido los mismos síntomas, tensión, estrés, ansiedad y siempre un fuerte dolor de estómago, todo, todo lo importante que ha comenzado en mi vida, ha empezado con esa emoción, el MIEDO. Desde aquel último examen de la carrera, a la defensa de aquel proyecto que terminó ganando no pocos concursos sobre iniciativas empresariales, el proceso de selección de mi primer trabajo, como gestora de llamadas de emergencia del teléfono 061, cuando dije sí a lo que venía después de aquel bonito anillo de compromiso, o cuando tomé consciencia de que en pocos meses iba a ser madre… una y otra vez, ese miedo y ese dolor de estómago me ha acompañado en muchos momentos de mi vida.

Hoy sé que no puedo evitar esa emoción, sé que el miedo forma parte de la respuesta de mi cerebro reptiliano (que aun conservo, y tú también!), que es el encargado de regular las acciones esenciales para la supervivencia, vamos que es quién decide si “salgo corriendo” o “lucho”. En todo caso, hasta la fecha nunca me ha dado por correr, aunque he de reconocer que siempre me ha hecho plantearme las mismas preguntas:

  • ¿Sabré hacerlo bien? ¿Haré el ridículo? ¿Qué pensará la gente de mi…?

Te ha pasado también a ti, ¿verdad?

Los años me han hecho aprender que el miedo no puede paralizarme, o sí, que no digo yo que no lo haya hecho nunca, ¡por supuesto, que me _______ de miedo alguna vez!, como todo el mundo! Pero al final, te das cuenta, de que es una emoción, y que no es ni positiva ni negativa, es simplemente una emoción, y qué depende de ti el sentido que le des, algo así cómo que dependerá de las gafas con las que tú lo mires.

Te preguntarás por qué te cuento ésto, ¿verdad? Pues porque recientemente he aceptado retos profesionales que no me había planteado nunca, como ya sabréis algun@, empiezo a colaborar en un programa de radio, sí, sí de radio, en #SilviaTeOrienta de #RadioGuadalquivir, toda una oportunidad y sobre todo, un reto, un reto que comienza, otra vez, con miedo y con mi recurrente dolor de estómago.

Estos días he oído de todo: muchas ¡Felicidades! y muchos ¡Enhorabuena!, hasta un ¡Tía, estás loca! o ¡Qué valiente eres si tú nunca has trabajado en la radio! o ¿Cómo estás haciendo para “aprender” radio?!

Quería hacer este post para compartir con vosotr@s lo que he aprendido del MIEDO (con mayúsculas) y sobre todo, cómo he aprendido a gestionar esta emoción.

  • Sí, tengo miedo, tengo miedo y lo acepto

Lo acepto, porque he aprendido que el miedo es una reacción natural, que forma parte de nuestras, de tus, emociones y como cualquier otra emoción, quiere decirte siempre algo: “prepárate” o “vamos, mueve el culo” “venga sí es lo que quieres, lucha”. El problema es que, muchas veces confundimos el mensaje que el miedo trae consigo, y sólo escuchamos, “quieto, detente” “tu no vales para eso” “¿dónde vas si tú nunca has hecho algo así?”

Hay una frase que he oído por ahí, que dice, que no es más valiente el que no tiene miedo, sino el que se atreve a enfrentarse a él, no sé quién es el/la autor@, así que me perdone si no hago referencia a él/ella.

¿Sientes miedo al empezar algo nuevo? Sí es así, acéptalo. Tod@s, absolutamente, tod@s tenemos o hemos tenido miedo alguna vez en nuestras vidas. Acéptalo y escúchalo.

  • La profecía autocumplida, si pienso en negativo…

Lo habrás oído muchas veces, sobre todo, en el ámbito del deporte, cuando un equipo ve complicado ganar, cuando piensa que el contrincante es mucho  mejor que ellos, cuando el grupo piensa que para qué va a correr, para qué va a luchar si les van a dar, igualmente, una paliza, la profecía se cumple… y efectivamente, el equipo termina siendo apabullado por el rival.

Es verdad que no  sólo basta con pensar en positivo para ganar, para pasar esa entrevista, para conseguir ese trabajo, o para ganar la lotería… no es así de fácil, no. Son necesarias también una serie de competencias, talento, constancia, y emociones, pero ya sabes, si piensas que eres un cenizo, terminarás cargando de verdad con lo que implica esa etiqueta de gafe o de malasombra.

  • Yo es que si no hago las cosas bien, prefiero no hacerlas…

Podría haber dicho que no al reto de #SilviaTeOrienta o al reto de impartir una MasterClass sobre Coaching en la empresa en un centro universitario, sólo porque yo nunca lo he hecho antes, podría haber dicho que antes tenía que formarme, que yo para hacer las cosas mal o a medias no las hago, vamos, que podría haber buscado la excusa de la perfección o la excelencia para decir NO. Pero resulta muy triste que el miedo frene tus oportunidades ¿no crees?.

Y la verdad, es que ya, con treinta y tantos largos, una prefiere fallar y caerse, y en definitiva hacer, porque seguro que algo aprende de la experiencia o de la caída! (porque te puedo asegurar que la acción es el mejor antídoto contra el miedo, o al menos, a mi me ha funcionado mejor que ninguna otra cosa)

  • La clave: visualízate ganando

¿Te has preguntado alguna vez qué película sueles visualizar en tu pantalla mental cuando tienes miedo? La historia se repite, tienes miedo, y una y otra vez, te ves a ti mism@, diciéndote que no sigas, que pares, que para qué vas a hacer nada, qué vas a perder, qué harás el ridículo… y así una y otra vez.

Hasta relativamente poco yo no me había planteado cómo me hablaba a mi misma, así que te propongo una pregunta a ti, ¿hablarías así a alguien a quién quieres? ¿Le dirías que es un torpe, que no sabe hacer las cosas bien, qué para qué seguir… que no va a conseguir nada… Seguramente no, ¿Entonces por qué te lo repites una y otra vez?

He aprendido a proyectar en mi pantalla mental, cómo me desenvuelvo en esa entrevista que tanto interés tengo, cómo hablo a mi responsable cuando quiero plantearle un cambio en el departamento o quiero pedirle un aumento de sueldo, me veo a mi misma hablando a un grupo de personas sobre mi pasión, los recursos humanos; así que no lo olvides, construye imágenes donde te veas ganando, imágenes de éxito, imágenes en positivo, mira y recréate cuando te veas ganando.

  • La pregunta mágica

Cuando me formé como coach aprendí que hay preguntas realmente mágicas, que si no te remueven por dentro, es que estás muert@, si quieres saber si “quedarte quiet@” o  si”dar la primera patada del combate” debes siempre plantearte siempre: ¿Qué es lo peor que te puede pasar? Estoy segura que en el 99.9% de los casos, siempre será más positivo, hacer que quedarte quiet@ y que nunca te ha pasado todo aquello que alguna vez pensaste te podía pasar si…

La acción siempre superará al miedo, ya lo hemos dicho antes, avanza más el que da pequeños pasos, aunque sean erróneos o incompletos, que el que se queda paralizado o esperando a poder hacer las cosas mejor.

¿Sabes qué? Yo voy a dar el paso, voy a aceptar el reto (éste de  #SilviaTeOrienta y todos los que están por llegar), porque todo lo bueno que me ha pasado en la vida, ha comenzado así, con miedo, y con ese “puñetero” dolor de estómago, que siempre llega con cualquier cambio.

Pero y tú, ¿vas a seguir ahí parad@, sin escuchar y sin mirar a tus miedos a la cara?

“Conozco el miedo, pero la pasión me hace valiente” Paulo Coelho